Monseñor Climent de Guixà, actual Padre Abad del Sant Sepulcre de Palera, es el hermano menor de la rama familiar que tiene su residencia en el Condado de Empúries, castlans de la pequeña villa de Verges a los pies del majestuoso contrafuerte del Montgrí.
Criado en esta encrucijada entre el Condado de Besalú, su rival el Condado de Empúries y el siempre atento y poderoso Obispado de Girona; Climent (que de civil se llamaba Riembau) pasó su niñez entre las tierras de Empúries y el pequeño castillo de sus tíos, los señores de Guixà (que tanto sufrieron en la guerra contra el nefasto Ademar el Maldito), en una época en que el Sant Sepulcre no pasaba por muy buenos momentos y casi que tenía más de reminiscencia de antiguas glorias, que no del importante centro de peregrinación que una vez había sido.
En la adolescencia ingresó en el noviciado y fue educado en la escuela Catedralicia de Girona y allí enseguida obtuvo la atención del Obispo, Monseñor En Ramon de Palafolls, trabando también amistad con el sobrino de este, N’Udalric.
Hombre eficiente, capaz para analizar a las personas y calcular los riesgos, pronto obtuvo pequeños cargos de responsabilidad aquí y allá en diferentes cenobios, fue ordenado Canónico de la Catedral de Girona y finalmente, en 1216, para sorpresa de muchos, ingresó en la Orden del Santo Sepulcro e inmediatamente fue elegido abad del Sant Sepulcre de Palera por unanimidad de los hermanos, a pesar de su relativa juventud y sin dejar por ello de ostentar su prestigioso cargo de canónigo de la Catedral de Girona.
Desde entonces el cenobio del Sant Sepulcre ha empezado a recuperar su antiguo esplendor, pasito a pasito y la eterna tensión entre la comunidad masculina y la femenina se ha rebajado unos cuantos puntos; si bien se dice que su relación con la Madre Reverenda Na Saurina de Segueró tampoco es que sea muy amistosa. Malas lenguas dicen que se improvisó su nombramiento en el Sant Sepulcre porqué N’Udalric se negó a abandonar la carrera “civil” y devolver el castillo y las tierras de Torralles a su tío, el obispo.
Si non é vero é ben trobatto.
