Baronia de Sales.

Tras la batalla de Palau Gircós, y con el apoyo del Obispo En Ramon de Palafolls, el jovencísimo barón En Bernat Arnau III de Sales ha consolidado unos territorios que parecía iban a disolverse como arena en agua.
Su sudor y lágrimas le costó, pero aun así hoy día la Baronía de Sales es más poderosa y bien organizada que en tiempos de su padre y predecesor, N’Arnau Roger I. Prueba de ello es que la reconstrucción tras la guerra se vió truncada por los terremotos de 1222-1224 pero la eficacia y organización de la asistencia y ayuda a los afectados no la arruinó del todo y –dentro de la obvia desgracia- el día a día en la baronía se recupera incesantemente. Otra dificultad ha sido la relación con los aloers (campesinos libres) del territorio, que ha entrado en una crisis que -eso sí- no parece tener solución fácil.
Con todo, hoy la Baronía de Sales se ha expandido a la Baronía vasalla de Montagut (teóricamente comprendiendo a sus valvasores), y ha consolidado definitivamente su influencia sobre las valvasorías de Segueró y Juvinyà, antes siempre disputadas por el Obispado de Girona, hoy ostentado por el estricto y poco mundano N’Alemany d’Aiguaviva. Asimismo el poder baronial ha estrechado su control sobre la antaño próspera valvasoría de Palera, recuperando el dominio directo del Castell Roquer que ha puesto en manos de su fiel oficial En Calixte de Roquer-Comarrol, tras el caos que se instaló en aquellas tierras en época de la Guerra de Ademar el Maldito.
Incluso las amplias concesiones que se hicieron en 1214 a la Mitra gerundense se han ido saldando y recuperando, especialmente desde que N’Udalrich de Toralles ocupó su cargo de Consejero y conectó realmente bien con la batlessa y tesorera Maiasenda Milans.
En el orden familiar En Bernat Arnau se casó con Na Garidaina de Montagut, gobernando ambos conjuntamente en una relación realmente constructiva, hasta el fallecimiento reciente de ésta, sin que hubieran tenido hijos. Veremos ahora, con el enlace con la dama Estel de la Casa de Montpalau (bastante inaudita por ser un linaje de valvasores, y no un linaje igual) si por fin se consolida un heredero en el horizonte.
Y ahora veamos cómo se constela todo el Sistema Feudal de los Valles de Sant Ferriol.
Valvasores

Bellpuig.
Tras un periodo de ostracismo voluntario (sin nunca haber cometido ningún acto directamente afrentoso contra Sales), la valvasoría de Bellpuig poco a poco vuelve a participar en ciertos actos de la Baronía. Un cada vez más escaso (en apariciones públicas) En Guillem Arnau sigue dirigiendo el cotarro, sobretodo mediante su hermano En Guerau Damià, quien cada vez es el más visible vertebrador y representante de la Casa, como mínimo hasta que el recién retornado N’Huguet ocupe el lugar que le toque (y sobretodo se case ya). Tras su enlace con En Bernat III de Corsavell, Na Sibil·la no ha cejado su contacto con Tortellà y su familia, y pasa realmente buenas temporadas con ellos.
Después de la guerra de N’Ademar el Maldito, En Guillem Arnau se hizo con las tierras y honores de N’Acart de Seixà (a quien mató) y se apoderó de su familia, casando finalmente a la hija mayor de éste Na Damiata de Seixà con En Guifré IV de Tallaferro, y concediéndole en feudo el castillo y predios de Matacàs, pese a que Tallaferro sigue siendo vasallo del barón, como señor Soliu.Pese a las desgracias ocasionadas por el terremoto debe decirse que las tierras de la Señoría dan tanto o más fruto que antaño, después que por la guerra (o lo que fuera) estuvieron un tiempo realmente marchitas y hubo que apretar desde el ámbito comercial.

Corsavell.
Como buenos montañeses, los Corsavell tiran adelante a pesar de sus heridas. En Bernat III de Corsavell capitanea la familia (según dicen las malas lenguas no sin intentar ser contestado) y conduce unas tierras, sobre todo pastos, que prosperaron en los tiempos de paz hasta el seísmo. La muerte de su esposa Na Girarda, en aquel trágico asesinato de 1214, no ha debilitado su alianza táctica con su exsuegro En Roger de Segueró, ni tan solo cuando En Bernat II de Corsavell contrajo matrimonio con Na Sibil·la, la perla de los Bellpuig (todos son familia, cabe añadir…).
El matrimonio también selló y dio por finalizada la búsqueda de la loca de N’Alamanda de Torroja y Galcerán de Mont-ros que huyeron con su preciado heredero, Arnau dels Brams.
Ahora se espera de Na Sibil·la que le dé lo que la buena de Na Girarda no pudo.Si para algunos el terremoto fue una desgracia para el caso de la Casa de Corsavell, pese a importantes destrozos materiales comportó pocas defunciones que lamentar y sí una nueva perla, concretamente una mina de sal intocada, de alta calidad, de la que el barón En Bernat Arnau III le ha concedido provisionalmente la explotación, dadas las necesidades económicas acuciantes de la zona.

Juvinyá.
Tras la huida ignominiosa de En Mascarós de Garidell, la auténtica heredera de la señoría (según se comprobó por testimonios y documentos legales) ocupó su merecido “trono”. N’Ermengarda dirige con energía sus territorios, que pese a haberse casado con En Pere Ramon de Montpalau mantienen su independencia económica y administrativa, sin aparente intención de fusión, que la existencia de la castlania vacante de Sanferriol entre ambos territorios también dificultaría.Después de la guerra de N’Ademar el maldito y las rebeliones campesinas de aquel entonces los territorios se han ido recuperando, gracias a ciertos cambios en el cultivo y el sistema de copropiedad, dirigidos e instigados por la propia Señora y sus gentes de confianza, habitualmente mujeres.

Montpalau.
Tras la guerra de N’Ademar el Maldito, llegó la inesperada renuncia del señor de la Casa, En Ramon Folc, y el joven heredero En Pere Ramon cogió las riendas bien pronto, iniciando un breve conflicto con el barón de Montagut, En Girard, que falleció en liza con el propio joven señor Montpalau. La intervención de En Bernat Arnau III como señor superior truncó ese intento de expansión territorial, con los Pactos de l’Aulina que aún no se sabe muy bien que comportaron.
Después de aquellos acontecimientos los Montpalau hicieron piña con el clan Juvinyà, tras el matrimonio de En Pere Ramon y N’Ermengarda; y pasaron por un tiempo a un cierto segundo plano, hasta que tras la crisis de la expedición fracasada a las guerras Cátaras de 1218 frente a las ácidas críticas decidieron dar pleno soporte al barón y sus decisiones, reconciliándose con la Corte.
Son por todos conocidas las espléndidas obras de caridad de la madre del señor, N’Elvira de Pontós, quien se ha dedicado con esmero al cuidado de su hija y futura esposa del barón, N’Estel de Montpalau.Hasta el terremoto puede decirse que la producción y tráfico económico en Montpalau eran crecientes, pero el seísmo pareció que arruinaría toda su economía. No obstante, la brillante iniciativa de N’Elvira y otras damas creó –inesperadamente- un nuevo núcleo de población en la órbita más alejada de las posesiones de los Montpalau: el Burg de Sant Làtzer, que –de golpe y porrazo- empezó a acumular población y –evidentemente- rentas indirectas. Tanto era su crecimiento que En Pere Ramon decidió concederle entidad jurídica mediante una carta de franqueses que fue objeto de polémica entre la nobleza de la baronía por ofrecer importantes exenciones de impuestos, hasta que se rectificó.

Palera.
La complicada situación de la valvasoría justo tras la guerra de N’Ademar el Maldito obligó al barón a tomar cartas en el asunto. Pese al encomiable trabajo de N’Oliver de Vilert y Calixte Comarrol frente al último remanente de revuelta campesina, tras el vacío de poder en Castell Roquer por la huida de los secuaces de N’Ademar, En Bernat Arnau lo ocupó con sus propios hombres, posteriormente designando capitán del mismo al propio Calixte. Dichas tropas eran campesinos aloers voluntarios, que facilitaron la llegada a un acuerdo pacífico con los rebeldes.
La viuda Na Güelfa de Palera-Vallferosa, con su hija desaparecida en la misma batalla, hizo lo que pudo para recuperar el control, pero como no podía garantizar la seguridad de la zona aceptó incómodamente la imposición y se retiró a su Palacete-Casa Forta de Beuda, desde cuya ventana se dice que puede ver el Castell Roquer.
En los años de las idas y venidas de los diferentes valvasores a las guerras cátaras, el barón decidió ennoblecer por su fidelidad al buen Calixte Comarrol, que había sido intermitentemente capitán de la Hueste Baronial (alternando con En Guifré IV de Tallaferro).
Para ostentar su nueva condición, el barón concedió ya a Calixte el propio castillo como nuevo feudo, concretamente una nueva castlania, pasando éste a ser llamado En Calixte de Roquer-Comarrol, también le concedió un puesto en la Cúria.
Esta escisión de una parte del territorio de Palera fue respondida con ahínco por la viuda y por su vecino En Roger de Segueró, pero no encontró una respuesta suficiente en la Cúria (cuyos miembros alegaban que la posesión de hecho había recaído en un buen amigo y aliado de la familia). Por ende, el Cenobio del Sant Sepulcre de Palera (sobre el que tiene ciertos derechos la Casa de Palera) expulsó a Cosme de Montblanc como abad y repuso al buen Arnulf de Maià (1194-1215), quien había sido depuesto por orden del Obispo Arnau de Creixell (1199-1214) y del difunto Gilabert de Palera-Vallferosa; pudiendo así volver las hermanas a sus estancias (de las que habían sido expulsadas por el controvertido Cosme). Se dice que los abusos de las tropas del Obispo, capitaneadas por Guerau de Besalú, usando el cenobio como hostal, fueron compensadas con creces gracias a la intercesión del ahora abad, En Climent de Guixà, entonces un burócrata en la corte obispal de Girona. No se habla mucho de lo que aconteció durante la estancia de dichas tropas, pero nada de lo que se cuenta es bonito.
Pero las desgracias para los Palera no vienen solas. Poco después de recuperarse a la pubilla (heredera), N’Aurembiaix de Palera-Vallferosa, se llegó a un acuerdo con el viejo aliado de Güelfa, Roger, para que se casara con su heredero, En Guillem de Segueró, en 1218.
Pero la cosa no fue nada bien, y en poco menos de un año el joven Segueró la repudió (para escándalo de los Valles de Sant Ferriol), según algunos por “rara” según otros por “frígida” o “estéril”. Ninguna de las dos familias quiere dar explicaciones sobre ello. Incluso se dice que intentaron sondear a un antiguo pretendiente, el joven Riembau de Guixà, para disimular el asunto con una nueva y sustanciosa (para el pretendido) unión; pero este rehusó.
Tema interesante el pequeño bastardo de N’Arquimbau, En Jofredí de Palera, que pese a la poca calidez con que se encontró por la Corte de su padre y sobretodo -después de la desaparición de éste- cuando algunos intentaron sacarlo de enmedio, ha sabido irse granjeando un sitio entre la nobleza local, especialmente como mano derecha de En Calitxe de Roquer-Comarrol. Sin embargo, pese al interés del propio barón, una rencorosa Na Güelfa no ha querido aún hacer ninguna presentación del joven en sociedad y mucho menos presentar al joven en la corte de Sales.Los Palera se hallan también entre las casas más afectadas por los terremotos, puesto que su capital Beuda se incendió y parte del palacio cayó encima de Na Güelfa y la desdichada N’Aurembiaix, que fue gravemente herida. Por fortuna fueron acogidas amablemente, junto con su corte, en su antigua propiedad, el Castell Roquer, por En Calixte, y aún tuvieron ánimos para ayudar a sus vecinos Segueró, muy maltrechos.

Segueró.
En Roger III de Segueró, a diferencia de su yerno En Bernat III de Corsavell, no cejó en la búsqueda de su nieto, N’Arnau dels Brams, prácticamente hasta que empezaron los terremotos. Se dice que incluso habría podido accidentarse en alguno de ellos, puesto que ahora aparte de manco, también se dice que cojea. Sea como sea, el viejo parece que aún va a enterrar a muchos. Por todo ello, el visible heredero En Guillem, que ya ha superado la veintena es ahora el rector de la familia, de los asuntos políticos y de repartir leches cuando hace falta.
Tras el fracaso de su matrimonio con N’Aurembiaix de Palera-Vallferosa, que hubiera podido vincular y “poder orden” (según el padre) a las valvasorías de Segueró y Palera, se ha casado con más fortuna en segundas nupcias con la fogosa Na Marianna de Barutell, y acaban de tener gemelas, las pequeñas Clara y Girarda.
También cabe destacar, por lo pertinente, la buena relación entre el viejo Roger con su hermana ilegítima, la abadesa de la sección femenina del convento del Sant Sepulcre de Palera Na Saurina de Segueró, con quien tiene regular correspondencia, e incluso se visitan varias veces al año.El Terremoto de 1222 afectó seriamente las principales propiedades de los Segueró, que requirieron ayuda de sus aliados Corsavell e incluso recibieron solidaridad de la viuda dirigente de Palera, Na Güelfa de Palera-Vallferosa, quien parece ser pasó por alto el feo recibido con el matrimonio de su hija N’Aurembiaix.

Baronía vasalla.
Montagut.
Los clásicos rivales de los Barones de Sales, hasta que en marzo de 1215 el prometedor barón N’Onofre de Montagut hincó la rodilla y se hizo vasallo de la Casa de Sales.
A mediados del siglo XII los Montagut habían perdido la valvasoría de Montpalau, cuando el barón Berenguer I, el Fuerte se enemistó duramente con el valvasor En Ramon Folc IV, el Prudente.
Tras no pocas disputas menores, en 1195 las dos casas baroniales se emparentaron, con la boda de N’Arnau Roger de Sales (padre del barón actual) y Na Sibil·la de Montagut. La cosa se estropeó en 1208 cuando, ya fallecida la discreta y virtuosa Sibil·la, En Girard de Montagut casó a una de sus hijas, llamada Na Garidaina, con N’ Ademar, entonces el heredero de los Fenollet, rama de la familia enemistada de hacía generaciones con los Sales.
Es de sobras conocida por todos la mala idea que fue esa boda, ya que tras el fallecimiento de N’Arnau Roger el ignominioso N’Ademar reclamó el trono de Sales, presentándose como “invitado sorpresa” en Montagut, tomando el castillo al asalto y secuestrando a su suegro y cuñadas. Con ello, aunando sus cruzados renegados con los hombres de la baronía de Montagut y sus valvasores, presionó a la Cúria de Sales, que no lo reconoció. Esto dió lugar al largo conflicto de casi dos años.
De todos era conocido que En Girard y su hijo menor, Pere Arnau, no tenían muchas luces pero el fallecimiento de ambos, En Pere Arnau en la Batalla de Palau Gircós de 1214, y En Girard, en la guerra rápida de 1214 a manos de En Pere Ramon de Montpalau, no alegró a nadie. Eran buena gente.
Entonces, según se intuye, por los Tratados de Paz de l’Aulina, el hijo superviviente, N’Onofre, recién retornado de Cerdeña juró vasallaje a En Bernat Arnau III y contrajo matrimonio con N’Àgata de Palera, una joven monja del Monasterio de Sant Daniel, en Girona,que fué exclaustrada para la ocasión. Un mes después el propio barón de Sales se casaba con la hermana de su recién vasallo, Na Garidaina de Montagut, viuda de N’Ademar el Maldito.
Al año siguiente le dió un heredero, al que llamaron En Girard, pero desgraciadamente el barón falleció.
Desde entonces la baronía de Montagut ha sido gobernada por N’Àgata de Montagut y de Palera con buena mano, y sobre todo buen tesón. De aquella pose inicial de chica educada en un convento, N’Àgata ha ido cogiendo experiencia para manejar a los hombres -aloers, religiosos o valvasores- y cuando hace falta meterles mano dura. Durante el terremoto de 1222 se derrumbaron la puerta principal y la secundaria del orgulloso castillo de Montagut, de tal manera que los de dentro quedaron atrapados sin poder salir sin tener que escalar la muralla. En cuanto a los predios y explotaciones se han causado grandes agravios, incluida una mina de mármol que se cebó la vida de cinco trabajadores.
Castlans

Tallaferro.
En Guifré IV de Tallaferro sigue al frente de la familia de castlans de Castell S’Espasa. Durante esta década ha medrado considerablemente. En primer lugar participó junto al bando de Bellpuig en la Guerra Relámpago de otoño de 1214 entre éstos y la baronía de Montagut, haciendo pinza -voluntaria o involuntaria- con los Montpalau. Concretamente estuvo capitaneando los diferentes asaltos a la población y Casa Forta de Matacàs, donde los soldados dorados de Bellpuig pasaron a cuchillo a toda la guarnición y parte del servicio de los antiguos señores de Seixà. Probablemente como recompensa a dicho apoyo, a finales de 1218 En Guillem Arnau le concedió en feudo parte de las posesiones de los Seixà, sobretodo en Matacàs y predios aledaños, y asimismo la mano de Na Damiata de Seixà, hija del difunto traidor Acart. También son conocidas sus acciones de armas en tierras de Tolosa, luchando contra los franceses y falsos cruzados que asesinaron a su padre, En Berenguer, en la batalla de Muret en 1213. En la expedición de 1217, en concreto, se alternó en la capitanía de la Hueste Baronial con Calixte Comarrol, en un ambiente de rivalidad quizá poco deportiva. Pese a todo, demostró ser un buen líder en los momentos más duros.
Aparentemente retirado en sus dominios, mientras ha apostado a su fiel capitán Estruch Jonquerol en Castell S’Espasa. Solo salió en 1222 durante el terremoto, para castigar a desaprensivos e incontrolados que aprovechaban el adebacle del terremoto para saquear y violar; y en ocasiones puntuales muy al norte, en su incesante vigilancia de la frontera con el vizcondado de Vallespir, cazando brigands, bandidos y falsos cruzados.
En cuanto al terremoto sus tierras, dispersas, fueron afectadas en diferente nivel, sobretodo la Casa Forta de Matacàs, que él mismo estaba reconstruyendo, aunque por fortuna no hubo pérdida de vidas.

Guixà.
Tras los estragos de la guerra, las tierras de los viejos hermanos Guixà tardaron mucho en recuperarse, para encontrarse finalmente con los terribilísimos efectos del terremoto. Por fortuna ambos caballeros ya habían fallecido a mediados de esta década de 1220.
Ahora rige la casa En Riembau IV, hijo de En Galceran, con poca buena mano. También vive con su hermano, N’Arnau Roger. Durante un tiempo se barajó al primero como candidato a casarse con la hermosa N’Aurembiaix de Palera-Vallferosa pero fue descartado. Pese a que En Riembau aún no ha contraído matrimonio es de todos conocido que rechazó a dicha dama tras que fuera repudiada por su amigo En Guillem de Segueró, aunque eso le habría hecho –de facto- señor de Palera.Actualmente se dice que sus hombres hacen gestiones en Besalú para buscar esposa sinó uno o ambos hermanos con ricas pubillas burguesas y así poder pagar todos los desmanes en sus propiedades.

Seixà.
Otra de las casas prácticamente extintas por culpa de la traición de estos en la guerra contra N’Ademar el Pérfido. En 1215 el ataque de las tropas de En Guillem Arnau de Bellpuig capitaneadas por En Guifré IV de Tallaferro tomó al asalto la Casa Forta de Matacàs. Allí murieron los últimos fieles de esta casa y además la familia del traidor Acart: la viuda Elinor de Balbs y sus tres hijos, el heredero Guillem Arnau (4) y las niñas Damiata (16) y Sibil·la (13) fueron apresadas -se dice- en la Força de Bellpuig. De ellos sólo se ha vuelto a ver a la primera, que fue casada con Tallaferro.
Interrogada posteriormente por enviados del actual Obispo de Girona, N’Alemany d’Aiguaviva, entre ellos el ardiaca Marcel·lí de Sant Andreu, afirmó haber accedido voluntariamente al matrimonio y que está satisfecha del trato en su unión conyugal. También afirma ignorar el paradero actual de sus hermanos, de los que fue separada al salir de su hogar, en 1215.
El patrimonio de esta casa se ha revertido mayoritariamente en la casa de sus señores, los Bellpuig, y en poca parte a las heredades del marido de Na Damiata, En Guifré.Varias damas de la baronía, entre ellas N’Elvira de Pontós, la propia baronesa Na Garidaina y N’Ermengarda de Juvinyà, intentaron obtener información o garantías sobre los otros hermanos, pero Bellpuig no suelta prenda.

Vilert.
Después de la guerra de N’Ademar el Maldito, N’Oliver siguió en contacto con los Palera-Vallferosa durante cierto tiempo tras ser “desalojado” por los hombres del barón En Bernat Arnau III. Su servicio fue recompensado, enrolando en diferentes empresas de N’Hug II de Bas, el príncipe vizconde de Arborea, en Cerdeña. Se dice que ha hecho buena fortuna por todo ello y además se ahorró los terremotos que han afectado considerablemente la producción agrícola de sus feudos en el Condado de Besalú. Se dice que incluso que la baronía está negociando la compra de su feudo de Lligordà, tras salir a la luz que N’Arnau de Navata, el barón vecino, había hecho algún movimiento al respecto para colocar a alguno de sus hijos.

Santferriol (extinta).
La castlania del antiguo y fiel capitán de la baronía, En Miró de Santferriol actualmente se halla vacante y absorbida por la baronía, administrada directamente por N’Udaldrich de Toralles-Palafolls. A la muerte de Miró en la propia Batalla de Palau Gircós se le añadió la misteriosa muerte de su hijo, N’Anfós, en 1216 mientras se desplazaba por el camino de Banyils a Hostalnou.
De hecho, es un feudo sustancioso del que el barón podría sacar muy buenos tratos, y casi que es el territorio menos afectado por el terremoto y sus réplicas.

des Torrent (extinta).
Era una familia noble de las más antiguas de la zona, castlans, que hace aproximadamente treinta años gobernaban en el castillo de Guixà (que es de la baronía, no de los Guixà). En aquel entonces, Na Guinedilda des Torrent y de Guixà, la señora, fue acusada de brujería y colgada tras un polémico juicio que sacudió la tranquila sociedad de Sales, que por aquel entonces aún recordaba el crimen de En Guifré III de Tallaferro, una década antes. Tras el cumplimiento de la sentencia, En Jaçpert des Torrent -el cabeza de familia- se suicidó, sus hijos fueron desheredados, quedando como aloers y su apellido pasó a ser simplemente “Torrent”. En estos tiempos la castlania de des Torrent queda poco más que un hipotético título menor, ya que todas sus propiedades -confiscadas por la baronía- han ido vendiéndose a particulares para pagar los gastos del barón, por parte de el batlle Mascarós Garidell, en su tiempo, y posteriormente sobretodo por el consejero N’Udalric de Toralles-Palafolls, de quién se dice se ha comprado los mejores campos de cultivo. Tan solo queda intacta la masia (casi una Casa Forta) que fuera su casa pairal de origen, hoy día bastante maltrecha.

Valvasoria de Montagut, Toralles.
N’Heribert de Toralles fue uno de los castlans represaliados por N’Ademar de Fenollet durante su “ocupación amistosa” de las tierras de su suegro, En Girard de Montagut. El anciano caballero murió de hambre en el calabozo, y falleció sin familia cercana o lejana, puesto que su familia había muerto de pestes una década antes. Por ello la castlania revirtió a la baronía de Montagut, que durante la guerra la retuvo.
En los intercambios con el Obispado de Girona tras su nombramiento como barón, En Bernat Arnau III de Sales consiguió cambiar un buen lote de derechos en la Baronía de Sales por esa vieja castlania, bastante cercana al núcleo de Montagut.
Monseñor En Ramon de Palafolls le cedió la castlania a su sobrino, N’Udalric de Palafolls, que pasó a ser llamado N’Udalric de Torralles-Palafolls, haciendo vasallaje a la Casa de Montagut y como señor soliu al barón de Sales. En un inicio parecía un tema menor, provisional, pero al fallecimiento del viejo En Ramon, N’Uldalric heredó sin problemas.
Puede decirse que desde la llegada del nuevo señor el castillo mejoró considerablemente, así como la explotación de los cultivos, se situaron nuevos colonos en esas tierras antaño inhóspitas y además los antiguos habitantes tuvieron una gran alegría cuando se enteraron que su señora seria Na Tura de Montagut, hija de su amado barón, el difunto En Girard. Y no les ha decepcionado.Tras el terremoto la pequeña comunidad de Toralles estaba conmocionada, tanto los antiguos habitantes como los colonos que trajo su señor se hallaban desorganizados y paniqueando su señora, firme e impertérrita los conminó a ponerse manos a la obra. Ante la destrucción de los silos y el incendio de casi todos los graneros Na Tura patrocinó y condujo una expedición desde el castillo de Toralles hasta el Mallol (capital del Vizcondado de Bas y donde están los almacenes más grandes) para cargar utensilios de construcción y artículos de primera necesidad.
OTROS

Baronía de Navata.
N’Arnau de Navata cayó gravemente herido en una de sus incursiones en tierras Occitanas, hay quien dice ya en tiempos en que se ya se había ordenado la retirada bajo amenaza papal. El caso es que el viejo barón está medio ciego pero más astuto que nunca.
Se ve que en dichas expediciones llevó un nutrido botín y una yerna, Na Girarda de Puilaurenz, que casó con su hijo y heredero En Pere Arnau.
También se cuenta que intentó comprar la castlania de Lligordà a N’Oliver de Vilert, para su belicoso segundo hijo Guillemó (o quizá su hermano Guillem, que últimamente dicen anda muy atareado por la corte de Barcelona, encamandose con una dama de Alta Alcurnia con la que jamás se podrá casar).
El terremoto afectó especialmente las tierras más al oeste de la baronía, y aún más las tierras que antiguamente pertenecían a la maltrecha casa de Cabanelles y que aún retiene el de Navata, ahora ya en disputa con el Obispado (actualmente pendiente de resolución en la Corte de Barcelona).

Baronía de Santapau.
Tras el fallecimiento de En Ramon Artau, en el asedio de Albarracín en 1220, siendo uno de los pocos señores que se mantuvo fiel incontestablemente al joven Rey En Jacme, su heredero volvió y tomó posesión de la baronía como En Ponç Bernat IV de Santapau. Su hermano, N’Hug, sigue en Cerdeña al servicio de N’Hug II de Bas y Arbórea, con sus compañías mercenarias de almogàvers.
Se comenta que se está negociando con una dama de Alta Cuna del condado de Rosselló para dar un heredero a la Casa de Santapau. En el terremoto la baronía sufrió especialmente en la parte más montañosa, al noreste, y se dice que fue auténticamente horripilante la escena del hundimiento de la Iglesia de Bagudà, con los fieles dentro. Los caminos del señor son inescrutables.

Comtal Vila de Besalú.
La Ciudad libre de Besalú sigue con su curso, prosperando a su ritmo, libre de todo señor destacable. Besalú cuenta con mercado semanal y numerosos artesanos y pese a que aún no cuenta con un gobierno “municipal” propiamente dicho, como las ciudades occitanas o italianas, o como Perpinyà o a Cervera, cuenta con un grupo numeroso de artesanos y mercaderes, que acaparan los cargos reales (batlles, notarios, escribanos, jueces) de la zona, dando cierta cohesión al territorio y unidad de objetivos.
Estos funcionarios municipales son partidarios de expandir las propiedades y la influencia de la villa y por ello han entrado en conflicto varias veces con los barones de Sales o los propios vizcondes de Bas. En los últimos años se sabe que intentaron comprar territorios (o las valvasorías) a los Juvinyà y a los Montpalau, e incluso tentaron a los Vilert por los predios de Lligordà, y al propio barón de Sales por la castlania de Santferriol.
Otros poderes importantes en la villa forman parte de la Santa Madre Iglesia. La Canónica de Santa Maria (originalmente de Sant Genís y Sant Miquel) y el Monasterio de Sant Pere y Sant Prim de Besalú. Ambos cenobios extienden la influencia por todo el territorio del antiguo Condado, puesto que fueron beneficiarios de amplias donaciones de los condes y también ávidos compradores de tierras y/o derechos.
Nota: Recordamos que los títulos honoríficos que en castellano son «Don» y «Doña» antes del nombre de pila, en catalán son «En» y «Na» que delante de vocal pasan a ser N+apóstrofe. También os podéis dirigir entre vosotros como «Dama Alamanda» o «Caballero Montpalau» o “señor XXX”…