Nació en marzo de 1178 del año de nuestro señor
N’Elvira de Pontós es la mujer de En Ramón Folc de Montpalau, madre de En Pere Ramon de Montpalau, actual señor de Montpalau, valvasor de Sales, y de la futura prometida del barón de Sales, Estel de Montpalau.
N’Elvira y En Ramón Folc de Montpalau siempre formaron un gran equipo como matrimonio, bien avenido y de nobles ideales. A pesar de los duros golpes que vivió la pareja desde el nacimiento de su hija pequeña Estel, la cuál nació en pleno asedio y masacre en las tierras de Montpalau como preludio de todas las desgracias que aún estaban por llegar para la familia durante los siguientes meses, de puertas afuera el matrimonio se mantuvo siempre unido, dando la impresión de que nada podía hacer tambalear su unión.
Por ese motivo a todo el mundo le pareció sorpresiva la decisión de En Ramon Folc de partir con el temple días después de rescatar a su hija de las manos de Garsenda, dejando a su mujer y sus hijos, sobre todo la pequeña que aún no llegaba al año de edad.
Los siguientes meses, después de la partida de su marido, N’Elvira se dedicó a dar apoyo a su hijo En Pere Ramon de Montpalau y su nuera N’Ermenganda de Juvinyà como los nuevos señores de Montpalau y sacar adelante la pequeña Estel, dando la imagen de una mujer fuerte y empoderada.
Una vez restaurado el orden, sin su esposo y con toda la responsabilidad de Montpalau sobre su hijo y N’Ermenganda, N’Elvira mostró su lado más dulce y piadoso dedicándose a ayudar a los aloers y familias de las tierras Montpalau que se vieron afectados por la masacre, a recuperar sus casas, tierras y negocios, siempre dejándose ver participando en obras de caridad, y los vestidos arremangados y los pies en el barro cuando hacía falta.
Este altruismo, tras el terremoto de 1222 la convirtió en una de las valedoras para crear un hospital de campaña que más tarde se acabaría convirtiendo en el Burg de Sant Llàtzer, gracias a la mediación de su hijo con el barón.
Aunque ello no le ha impedido mirar siempre de reojo la política que acontece tanto en Montpalau como en Sales, y ponerse nerviosa ante la tardía llegada de un ansiado nieto y heredero para su hijo En Pere Ramon. Por suerte hoy disfruta de ver crecer su nieto Arnau Ramón, y de preparar a su hija Estel de Montpalau para su compromiso con el barón de Sales durante los esponsales que se celebrarán en octubre y en los que pidió poder participar activamente.
Hay quién dice que a pesar de mostrarse siempre fuerte y dispuesta con todo el mundo que se acerca a ella a pedirle ayuda, sus ojos destilan tristeza cada vez que llega la correspondencia.
